domingo, 9 de octubre de 2016

Página 109

Julián le gritó una orden a su novio, el cual respondió al instante.
El capullo de agua de Cristian explotó en todas direcciones con fiereza, desintegrando la serpiente que lo aprisionaba.
El Manipulador Fuego se concentró por un momento en Cristian, dejando de atacar a Julián. Él no dejó pasar la oportunidad, era todo lo que necesitaba, ya sabía qué hacer.
Bajó a tierra, no podía hacer eso volando, necesitaba toda su concentración.
Comenzó a manipular el aire alrededor del hombre de barba, removiendo el oxígeno. Desplazándolo y ocupando su lugar completamente con aire contaminado.
El hombre sintió al instante el efecto. Fue como si se hubiera enrarecido el aire. Sus pulmones trataban de captar oxígeno sin éxito.

- ¡Ahora! - Gritó Julián.

Cristian apoyó ambas palmas en el suelo y tensó sus músculos al máximo.
Un bloque de hielo fue formándose alrededor del Manipulador Fuego, comenzando por sus pies y subiendo por su cuerpo.

Tadeo se protegía ahora de los ataques que le hacía por su derecha su rival y esquivaba los otros, sabiendo que eran más fuertes.
Luego de esquivar un golpe contraatacó con un chorro de fuego, esta vez tan intenso como pudo.
Su rival se preparó para desviarlo como los anteriores ataques, pero encontró mucha más resistencia esta vez y no pudo lograrlo.
Recibió el impacto de lleno en su brazo derecho.
El grito de dolor que soltó fue estremecedor. La carne se chamuscaba y se fundía con la tela del buzo que llevaba puesto.
El olor a carne quemada invadió el claro.

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