lunes, 11 de julio de 2016

Página 15

Tadeo se puso de pie y notó una sombra que se materializaba a sus pies, cada vez más grande. Miró hacia arriba y vio un enorme bloque creándose a 2 metros de su cabeza.
Éste empezó a caer. Tadeo horrorizado echó a correr y saltó justo para evitar que lo aplastara. Cayó al suelo y ahí se quedó. Lo estaban aniquilando. Necesitaba evaluar opciones. Juan parecía dispuesto a todo para ganar. Había dicho que era un enfrentamiento libre... Pero también dijo que el objetivo era tirar al otro del ring, no aplastarlo como a una cucaracha.
Tadeo se puso en pie, aunque la pierna le dolía. Resolvió que necesitaba atacar. Si seguía jugando defensivo, no podría aguantar mucho más.
De pronto, el suelo comenzó a temblar a sus pies, desestabilizándolo.
Una serie de fragmentos pequeños de tierra voló hacia Tadeo, quien solo atinó a cubrir su cabeza entre sus brazos y prepararse para los impactos.
Comenzó a sentir una lluvia de dolor por todo su cuerpo. Las pequeñas piedras estaban rasgando su carne, cortando su ropa y creando cortes por todo su cuerpo.
El suelo aun temblaba a sus pies. Tadeo sabía que si caía, sería su fin. Con la pierna dolorida y el suelo inestable, no podría volver a pararse y estaría perdido.
Luego de varios segundos de intenso dolor por los impactos en todo su cuerpo, Tadeo notó que cesaban, aunque el suelo aun temblaba y él a duras penas podía mantener el equilibrio. Vio entonces, como otra vez, una gran sombra aparecía a sus pies y no necesitó comprobarlo para saber lo que significaba.
¿Acaso Juan pretendía matarlo?
Si le tiraba otro bloque gigante ahora, que no podía moverse ni controlar sus pies, definitivamente lo aplastaría.
La sombra a sus pies dejó de crecer, y entonces Tadeo supo que era cuestión de segundos antes que comenzara a descender hacia él.
La desesperación se apoderó de su cuerpo, perdió el control de sus pensamientos y comenzó a actuar instintivamente.

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