sábado, 9 de julio de 2016

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- ¡Uy! ¡Perdón Teddy!
- ¡Cristian! ¿Qué carajos? ¡Dolió! - Gritó Tadeo.
- Perdón amigo, la idea era mojarte nada más, la pifié con la materialización y me salió hielo ¡Perdón!

Era Cristian, el mejor amigo de Tadeo. Un Manipulador de Agua de 18 años, quien había aprobado el examen final a los 17, pero tenía aun problemas controlando sus habilidades.
Cristian es un muchacho rubio, con pelo corto lacio, de piel muy clara y unos profundos ojos azules. Su piel era tan clara, que podían notarse algunas venas, en su cuerpo ligeramente trabajado.

- ¡Rubio! ¡La que te parió! ¡Estoy empapado! ¡Y eso va a dejar un chichón!
- Con lo de mojado yo ahora te ayudo Teddy, lo del chichón... te lo debo. - Dijo otra voz.

Inmediatamente una fuerte ráfaga envolvió a Tadeo de pies a cabeza. A los veinte segundos, estaba completamente seco y por supuesto, despeinado.

- Gracias Julián. ¿Peine tendrás? - Dijo Tadeo irónico.
- Te lo debo también. - Respondió Julián.

Recién en ese momento, Tadeo lo miró. Julián, el novio de toda la vida de Cristian. Eran inseparables. Era imposible ver a uno sin el otro. Julián tenía 18 años y era un excelente Manipulador de Aire para ser tan joven. De pelo negro azabache, que le caía sobre las orejas ocultándolas. Su tez clara y ojos oscuros como la noche, así también como sus movimientos ágiles, le habían ganado el apodo de "El Vampiro". De 1.82 metros de altura, era el más alto del grupo, superando a Cristian por unos cinco centímetros y a Tadeo por diez. A diferencia de Cristian, su cuerpo delgado no conocía el trabajo de fuerza y su mirada era fría como el invierno con todo el mundo, excepto con su novio.

- En fin, venimos a acompañarte a rendir, amigo. - Dijo Cristian.
- ¡Buenisimo! ¡Gracias! - Respondió Tadeo alegre.

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