jueves, 8 de septiembre de 2016

Página 79

Era una casucha humilde y antigua. Se notaba que no recibía mantenimiento hacía décadas.
Tadeo entró después de la anciana. El viejo se quedó en el granero refunfuñando escopeta en mano.

- Perdonalo a mi marido. - Comenzó Marta.
Es viejo y asustadizo. Pero no es malo.
- Emm... Si... No hay problema... Gracias...

- ¿A qué se refería con "encima Manipulador Fuego"...?
- Hemos tenido... Malas experiencias con ustedes... Pero no te preocupes por eso. No es el caso. Me doy cuenta en tus ojos. - La respuesta fue amable.

Tadeo no supo qué responder.

La señora lo guió a la cocina y le dijo que se sentara en una de las viejas sillas que rodeaban una mesa aún más vieja.

- ¿Dijiste que tu amigo está herido?
- Si. Somos tres amigos viajando. Nos dirigíamos a El Pedruzco. Cruzamos el bosque y... Nos atacaron...
- Me sorprende hayan salido con vida. Entrar en ese bosque es una sentencia de muerte. Más aún un grupo tan pequeño y siendo tan jóvenes. Deben ser bastante poderosos vos y tus amigos. - La mirada de la anciana era intensa.
- Emm... No... No se... Tuvimos suerte... Más o menos... Mi amigo nos salvó, pero está herido gravemente y agotado. Hace días no despierta y cuando lo hace, es por minutos. Mi otro amigo intentó curarlo... Pero no es suficiente. Y el problema es que nos quedamos sin provisiones.
- Mmm... Ya veo... Y decime hijo... Los atacantes... ¿Era un grupo numeroso? ¿De diversas edades?
- Ehh... Si... ¿Los conoce?

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