miércoles, 21 de septiembre de 2016

Página 91

Llegada la noche Julián ya estaba dormido y los otros dos amigos cenaron solos, esta vez no se les unió nadie, pero Marta les había dejado algo preparado.

- ¿Entrenamos mañana rubio?
- Estaba por decirte lo mismo.
- ¿Juli podrá...?
- No. Y aunque pudiera no tiene sentido. Estamos demorando el viaje para que él se reponga, sería ilógico que entrenara.
- Ah... Claro... - Tadeo se sintió estúpido.
- ¿Y me vas a contar cómo te golpeaste?

Tadeo ya se había olvidado, pero tenía raspones en la cara.

- Mmm... Mañana te muestro. - Respondió misterioso.
- ¿Eso significa que mañana vas a volver a golpearte?
- ¡No tarado! ¡Que mañana te muestro! ¡Pero sin golpearme!
- Yo no voy a contradecirte si tenés algún deseo de muerte o te cabe el masoquismo...
- Sos un idiota... Ya te vas a sorprender.
- ¿Si? ¡Wow! ¿Por fin voy a poder ver al gran quematodo en acción?
- Jaja. Mañana veremos si te seguís burlando.

Pasado un rato, levantaron lo ensuciado y dejaron todo limpio. Luego fueron a acostarse y no tardaron en dormirse.

Al otro día, Tadeo se despertó sobresaltado.

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